Carta a un padre

Carta a un padre -cuentos cortos

Tetuán a 18 de Marzo de 1930.

Querido padre, le escribo esta carta para comunicarle que ayer día 17 de Marzo llegué junto a mis compañeros de cuartel al puerto de Tetuán. Llegamos en el Mercante Santander y desembarcamos sobre el mediodía, nos tuvieron a bordo por orden de la comandancia, debido a un rumor que se había propagado en tierra de que nuestro buque llevaba a bordo una enfermedad contagiosa, que todavía no hemos podido saber ni yo ni mis compañeros. Nos hicieron varias pruebas médicas sobre todo al personal del acuartelamiento, era curioso observar los rezos de unas monjas Teresianas que iban para el convento del Espíritu Santo, aquel en el que se expuso al publico el cadáver del padre Cervera cuando murió, que por cierto; fue embalsamado por los doctores Sievert y Samperdro, dejando en la ciudad un gran pesar y sentimiento que aun hoy todavía se recuerda . Después de todo el padre Cervera fue un ángel bendito para estas gentes y participó notablemente en la vida ciudadana dejando esa impronta Franciscana que penetra el el corazón de las personas. Cuando bajamos del barco, un poco mareados por tantas horas de espera, el capitán nos fue saludando uno a uno al final de la pasarela desde el muelle, Julio y yo nos dirigimos directamente a los bares del puerto a picar algo, pues no habíamos comido nada hacía ya varias horas y casi nos desmayábamos de pura hambre. Entramos en una especie de casa de comidas, al estilo de casa Maite, que mas bien parecía un prostíbulo, y una Señora con no muy buenas maneras, supongo que por esa vida dura en los muelles y las mil y una batalla, peleas y vejaciones entre marineros, soldados e indígenas como los llaman aquí a la gente venida desde el otro lado de la frontera. Pedimos dos bocadillos de Salchichón pero la señora nos informó que el cerdo, por ser Alá todopoderoso y por profesar la fe de sus mayores, no entraría nunca en su casa y que nos podría servir Té con hierbabuena y unos pastelitos hechos de harina, miel y ajonjolí que al parecer eran muy célebres en la comarca y que solía vender bastante bien. Julio y yo nos miramos y declinamos la invitación saliendo del local con más gazuza todavía si cabe y nos fuimos andando por una calle estrecha hacia una plazita, bueno dejo de contarte que tocan a filas y debo ir a formar. Espero que la familia esté bien y que la tía Alfonsa tenga cuidado cuando baje por las escaleras, su pierna no quedó bien desde la operación y sabes que le falla a veces.

Te quiere tu hijo Jaime.

Si lo deseas, imagina que tu eres el destinatario de Carta a un padre y responde a Jaime por medio de un comentario.

2 comentarios en “Carta a un padre

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