Un elemento tan cercano a nosotros hoy día como una Persiana, podría ser la referencia paralela que nos sugiera e inspire un blog como el que un servidor les presenta en estas páginas. Ya hace tiempo que tenía la idea de escribir algunas líneas sobre ideas y pensamientos que me rondaban y que se evaporaban como el agua y ya hace más de un año que este blog vio la luz. Todo sucedió muy deprisa, una cosa llevó a otra y a otra y aquí estoy escribiendo estas líneas.¡ Bueno como les decía!, una persiana pudiera ser solo un objeto sin relevancia o evocar ciertos matices que puedan ser presentados mas allá de un simple elemento en la vida cotidiana. Si nos aparece subida, nos permite ver, ponernos en contacto con lo que hay detrás; Naturaleza, Aire, Lluvia, Luz,Pensamiento, Sentido, aquello que nos da alegría, nos abre al bienestar y da otra perspectiva a nuestro entendimiento. Nos pone en contacto con ese mundo externo que forma parte de nosotros, una razón más para llegar a la conclusión de que es una bendición disfrutar de lo que nos es dado y la suerte que tenemos de poder experienciarlo siempre que sea aprendido. La Persiana sube y baja, sube y baja como nuestra vida. Despertamos y dormimos, despertamos y dormimos, llenándose nuestro devenir de luces y sombras, una amalgama gris conformada por la mezcla de intensidad y oscuridad que da una calidad de pensamiento en relación a lo de fuera.

¿Sabemos que solamente lo que hemos vivido nos da paz, sosiego y es la Referencia?. Si la Persiana está bajada miramos hacia dentro y nos vemos a nosotros mismos en soledad creyendo que estamos aislados, nadie ni nada entra ni sale, no hay flujo, ¿pero aislados de que? ¿de la Sociedad, de nuestra Familia, de nuestra Imagen?. Este falso aislamiento viene inducido desde una creencia cultural que sale del desequilibrio interno y desasosiego generado por el deseo, impidiendo un desarrollo natural de una estructura sobre la que construir valores que posibiliten un crecimiento y madurez. Estos valores serán el motor y la energía para la alegría y el fin en la vida.

Si somos la Persiana observamos impávidos, impasibles, las corrientes entre uno y otro lado, las mareas, las interrelaciones de ambos extremos sin dejar de asombrarnos. Si somos el que mira, pasa desapercibida en nuestra preocupación por las cosas, vemos la persiana como objeto que impide o posibilita pero no a nuestra voluntad, no a nuestro capricho y dejamos de prestarle interés. No sabemos como dominarla y someterla desde una visión sesgada y empequeñecida, dejando a un lado el intento de acercamiento y ofrecimiento de dialogo que diluya esa fina capa que nos separa y aleja. Esa frontera la construimos levantando barreras que impiden ver la solución a nuestros padecimientos en aras de un beneficio social. La Persiana existe en nuestro interior y ya va siendo hora que la subamos y la dejemos arriba . Descubramos la calidez de las personas sin miedo a encontrar en el camino alambradas que nos empujen a bajarla, disfrutemos de lo que podamos encontrar y si no encontramos nada quizás encontremos sin saberlo algo de mucho más valor todavía….. a nosotros mismos.

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